En su primer viaje es importante que el cachorro no coma antes del viaje porque un estomago lleno en combinación con el movimiento puede provocarle nauseas y vomito. Ponga una colcha vieja o periódicos en el carro para protegerlo en el caso de que el perro escupa algo o se orine. Si esto llegara a suceder por nada del mundo castigue al perro ni le grite, eso solo lo pondría más ansioso y no ayudaría en nada.
Si es un viaje largo de unas horas, haga una pausa, póngale la correa a su cachorro y déjele hacer sus necesidades. También puede caminar unos metros para relajar las piernas. Para la sed lleve agua, pero no le de comida. También es recomendable que alguien se siente a la par para hablarle, sobarle y tranquilizarle.
Cuando llegue finalmente al nuevo hogar lleve al perro primero al lugar en donde debe hacer sus necesidades. Allí espere hasta que haga pipi y felicítelo con una voz amable (esto es esencial para lograr que en el futuro el cachorro aprenda donde hacer sus necesidades). Ahora puede dejar explorar al cachorro su nuevo mundo. En los primeros días de la vida del cachorro debería estar presente solamente la familia que vive con el, para que se vaya acostumbrando lentamente. Si tiene niños explíqueles que no puedan jugar todo el tiempo con el, un cachorro todavía necesita dormir mucho (cada 2-4 horas).
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